18 mayo, 2010

.Smr:

La solitaria ninfula caminaba a las 4 de la tarde, con el sol en su maximo explendor, por el centro de aquella ciudad. Una suave brisa de terciopelo acariciaba su sedosa cabellera morena y la apartaba de aquel fragil cuello, ya tostado por el sol. Se escuchaba de fondo tan solo el ruido de sus sandalias, y a los pajaros cantar y silvar revoloteando en los arboles, pero casi podria oir tambien el sonido de los rayos del sol, que se estrellaban en su piel semidesnuda, tan solo cubierta por uno de sus cotidianos vestidos playeros, esta vez verde, un verde enigmatico, el mismo verde que el de sus ojos.
Sacó un cigarrillo de su bolso de tela veis, y un mechero.

Aquel cigarrillo se consumio casi tan rapido como los dias de clase ya transcurridos, y si bien todavia no era verano, habia algo dentro de si misma que le indicaba todo lo contrario.



.Smr.